Ilustración Alejandra Santos

Los análisis del ADN humano dirigidos a establecer una relación causa efecto entre la información de los genes y las enfermedades han resultado más bien desalentadores. Las enfermedades producidas por la disfunción de un gen único son muy pocas; a cambio, el resto de dolencias son el resultado del mal funcionamiento de varios genes, o mejor, de la disfunción de una compleja red de genes. (Para refrescar la memoria, ver Compre sus Genes, en septiembre de 2007 en este espacio).
Lo mismo ocurre con la casi totalidad de los rasgos humanos: altura, complexión, color del pelo y la piel, color de los ojos, tendencia a la obesidad o la flacura, habilidades motoras, tendencias a las adicciones, la depresión, problemas cardíacos y así por delante. Por detrás de cada una de estas características existe igualmente una red de genes funcionando. De ahí que los análisis del ADN que se dedican a trazar un perfil genético de un individuo no puedan producir resultados fiables y válidos científicamente.
Sin embargo, varios laboratorios en Estados Unidos han desarrollado un producto que, vendido a través de la Internet o en pequeñas tiendas, ofrece al consumidor trazarle una guía personalizada, basada en su ADN, sobre lo que tendría que comer, el estilo de vida que debería llevar, los suplementos vitamínicos que debería tomar, para tener una vida sana y sin riesgos. Nutrigenética se llama. Lo que en realidad hacen es darle una lista de las posibles enfermedades que desarrollará, de nuevo y valga la redundancia, sin ningún fundamento científico, puesto que los análisis del ADN están basados en pequeñas variaciones en un único lugar.
Para hacer la prueba basta comprar el Kit., con valores variables entre 300 y 3000 dólares, escupir en el tubo de ensayo recibido y enviarlo al laboratorio. No hay médicos y menos genetistas en medio del proceso. El cliente recibe su perfil nutrigenético.
Quienes ofrecen los servicios de análisis de ADN en la Internet, lo comercializan como una herramienta para ayudar a las personas a ajustar su estilo de vida de acuerdo a lo que indican sus genes; en ese sentido es como si ofrecieran vitaminas y minerales o una guía para aeróbicos y de esa manera no tendrían que sujetarse a las reglas de control de la FDA. Lo que realmente le entregan al cliente es un supuesto diagnóstico clínico para algunas enfermedades. Es ahí donde los organismos del gobierno encargados de la salud entran a ejercer su control.
En el año 2006 una entidad del gobierno de Estados Unidos que realiza estudios para supervisar la calidad de productos relacionados con la salud, GAO (por sus siglas en inglés), fue designada para investigar si los servicios ofrecidos por estos laboratorios tenían valor científico. Para ello la GAO compró pruebas a cuatro laboratorios diferentes en la Internet y creó “clientes ficticios”, enviando para el análisis 12 muestras del ADN de una niña de 9 meses y 2 muestras de un hombre de 48 años.
El ADN de la niña de 9 meses fue dividido y asignado a 12 individuos ficticios, con perfiles de estilo de vida diferentes, todos inventados. Estos fueron algunos de los perfiles:
1. Mujer de 30 años, de peso normal, no fumadora, con dieta alta en grasa, consumo alto de cafeína y sedentaria;
2. Hombre de 70 años, obeso, fumador, con una dieta rica en grasa, consumo bajo de cafeína y sedentario
3. Mujer de 50 años, de peso normal, fumadora, con una dieta variada baja en grasa, consumo bajo de cafeína y con ejercicio físico diario.
4. Hombre de 40 años, de peso normal, no fumador, con dieta variada y alta en grasa, consumo alto de cafeína y con ejercicio físico diario.
12 individuos con sus correspondientes perfiles ficticios y un único ADN.
Con el ADN del hombre de 48 años repitieron el mismo proceso y enviaron muestras de 2 individuos con sus correspondientes perfiles ficticios y un único ADN.
Los resultados del análisis genético de los 14 individuos ficticios, entregados a la GAO por los cuatro laboratorios, indicaron riesgos para diversas enfermedades, entre ellas: osteoporosis, cáncer, diabetes tipo 2, habilidad reducida para eliminar toxinas, presión arterial alta, enfermedad cardíaca y envejecimiento cerebral. Aquí es importante señalar que los laboratorios no ofrecían a los clientes diagnóstico alguno, sino un perfil de estilo de vida de acuerdo a su perfil genético. Lo que la GAO recibió fue una lista de posibles enfermedades, basada en el estilo de vida de los clientes ficticios y no en el análisis genético pues recordamos que las muestras de ADN fueron sólo 2, y una de ellas de una bebé de 9 meses!
Los investigadores de la GAO consultaron con expertos de la medicina y la genética y produjeron un documento que se tituló: Prueba Nutrigenética. Tests Comprados a Cuatro Sitios en la Internet Engañan a los Consumidores.
Hace unos 2 años, en la ciudad de Nueva York y con una fiesta millonaria, una compañía dedicada a trazar perfiles genéticos se lanzó a comercializar su producto en la ciudad. Su nombre, 23andme por lo de los 23 pares de cromosomas que constituyen el genoma humano. La compañía inició labores en California, siendo su cofundadora la esposa de uno de los socios de Google. No hubo tiempo para mucha celebración pues el Departamento de Salud del estado de Nueva York, siguiendo la asesoría de un comité de científicos, decidió prohibirle a la compañía cualquier actividad comercial. Pero como las prohibiciones están para ser evadidas con un buen alegato jurídico, la compañía sigue funcionando y cotizando muy bien en la bolsa de valores.
La compañía (ya tiene varios laboratorios en Estados Unidos) ofrece el análisis del ADN para el diagnóstico de “condiciones clínicas” que, según la misma ya han sido reconocidas por estudios científicos, y de “condiciones que están en investigación” y que por lo tanto no tendrían el mismo valor clínico. A seguir, algunas de estas últimas: adicción a la heroína, desorden bipolar (anunciado como nuevo), cáncer de tiroides, síndrome de piernas agitadas, capacidad de evitar errores, respuesta a los antidepresivos, lactancia de los bebés y la inteligencia, preferencia por ciertas comidas, esquizofrenia, color del pelo, ataque cardíaco, cálculos, gota, memoria (buena o mala), trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad. En total son más de 80.
Los resultados ofrecidos a los clientes, disfrazados o abiertamente con finalidades diagnósticas, se mantienen en el plano nebuloso de establecer riesgos mayores o menores de sufrir enfermedades, que, por otro lado y de una manera seria se pueden obtener en un consultorio médico especializado.
Con los cambios que se están dando en la FDA es posible que se pueda ejercer un control mayor sobre todas esas compañías que en lugar de prestar un servicio serio a la medicina lo que hacen es desprestigiarla. Con comités serios de bioética, la genética tendrá que pelear por el lugar que le están tratando de usurpar los bionegociantes del siglo XXI, astrólogos con bata de laboratorio.





